¿Sabes quién ha ganado? Discusiones de pareja

Una de las cosas más fascinantes de ver, cuando hablamos de relaciones de pareja, es con qué vehemencia sus miembros defienden a veces (defendemos, tendría que decir, para ser honesto…) su punto de vista sobre temas por los cuales, en otras circunstancias, seguramente no darían un duro. Ya sea en una cena informal con una pareja de amigos o en sesión, es fácil que uno de los dos empiece puntualizando algún aspecto cotidiano que comenta el otro, obviamente con la intención de «precisarlo» (porque en el contexto de la conversación es muy importante saber que, alguien que no conoceremos nunca en la vida, no había llegado a las nueve y diez, como dice el otro, sino a las nueve y trece), y a partir de aquí la cosa se empiece a torcer. ¡Y es que hay tantos temas en los que ponerse de acuerdo y tan poco tiempo para hacerlo cuando nos enamoramos…! No, de verdad, hay una multitud de artículos sobre el tema, y parece que alguno de estos temas llegan a generar sectarismos, como por ejemplo por dónde tiene que salir el papel higiénico cuando ponemos el rollo de nuevo. No, no bromeamos, es importante. Al fin y al cabo, todo es en honor a la verdad.

A nosotros no nos engañas

¿Qué, no cuela? Ya me lo parecía… a mí tampoco me acaba de convencer, y por eso muchas veces, cuando empieza uno de esos espectáculos en los que la capacidad de razonamiento y argumentación de la mente humana se muestra en todo su esplendor, solemos preguntar: «Y ahora, ¿a que estáis jugando? ¿A ver quién tiene la razón?» (puntualizo, ahora yo: no se lo preguntamos a los amigos, preferimos conservarlos…). Ninguna de las veces que lo hemos hecho se ha levantado nadie de la silla y marchado terriblemente ofendido de la sesión. Normalmente suelen sonreír, incluso reír, normalmente los dos. A veces sigue alguna justificación del tipo «es que en esto no nos ponemos nunca de acuerdo» o «es la forma que tenemos de mantener la ‘llama'» u otras muy divertidas. A veces, se dan cuenta en aquel momento y simplemente responden con un «sí, es verdad… nos pasa a menudo».

Pero… ¿de qué estamos discutiendo?

Cuando nos comunicamos, propusieron Watzlawick y otros en su teoría de la comunicación humana, en nuestra comunicación suele haber dos niveles: el nivel de contenido, o «cosas» sobre las que nos comunicamos (o discutimos, en este caso); y el nivel de relación, o lo que dice la forma en que nos comunicamos de nuestra relación.

Y, es curioso, cuando las parejas hablan sobre quién hace qué, o sobre cómo se hace, o sobre qué pasó o cómo fue exactamente, pocas veces hay desacuerdo sobre el contenido. Suele ser más bien un «así se hacen las cosas» o un «tú a mí no me mandas». Y sí, en el amor también hablamos de las relaciones de poder. ¿Os suena?

Hmmmm… ahora que lo dices…

Pues si os suena estad tranquilos. Parece que el 69% de los temas sobre los que no estáis de acuerdo, si sois pareja, seguirán con vosotros hasta que lo dejéis de ser, si eso pasa alguna vez. Son perpetuos. Vaya, que mejor encontráis la forma de hablar de ellos porque os tendréis que hacer amigos. Y está en vuestras manos hacerlo diferente. ¿Difícil? Bien, si os gusta jugar, os propongo que tengáis presente la siguiente regla:

En una relación de pareja, si uno de los dos gana, la relación pierde

y así la próxima vez, antes de empezar, os podéis preguntar: «Y yo, ¿a qué juego?«

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