La importancia de ser fiel… a uno mismo

Leía estas semanas un par de artículos en los que se citaba una frase de uno de los últimos libros de Gottman que, de entrada, puede sonar devastadora: «La traición es el secreto que yace en el corazón de toda relación fracasada – está ahí incluso si la pareja no es consciente de ello”.

«La traición es el secreto que yace en el corazón de toda relación fracasada – está ahí incluso si la pareja no es consciente de ello«

Uno de los artículos comentaba que no era una afirmación muy propia de un investigador de las relaciones de pareja que suele estar abierto a las opciones y alternativas. Cómo puede ser que alguien que propone siete principios, cuatro jinetes, dos tipos de conflicto de pareja, diga que hay un único secreto. Y otra vez, parece muy absoluto que alguien que prevé el divorcio con una precisión del 91%, que cree que el 35% de los maridos son emocionalmente inteligentes y que el 70% de parejas que practican sexo son infelices con la frecuencia y/o con la calidad del mismo, crea que en el caso de la traición se cumpla en el 100% de los casos.

No va de infidelidades

Esta vez, nos dice, traición no significa infidelidad. La infidelidad suele ser la más espectacular de las traiciones, aunque nunca es el inicio, sino uno de los posibles resultados. Las traiciones más peligrosas son las que resultan de hechos cotidianos y se van acumulando en el tiempo, y que responden a la pregunta que repetidamente os hacéis tu pareja y tú: «¿puedo confiar en ti?»

¿Puedo confiar en ti?

¿Puedo confiar en ti cuando me dices que irás a hacer la compra, o que te encargas de la cena? ¿O puedo confiar en que te interesarás sinceramente por mis miedos y ansiedades? ¿Que me escucharás sin juzgarme cuando te confiese que quizás soy un fracaso? ¿Que me encontrarás atractivo cuando ya no sea el joven que conociste?

Cuando los “No” se van acumulando, se empiezan a buscar los “Sí” en otra parte.

¿Cómo podemos, entonces, conseguir el “sí”?

Propone el autor que a través de las «declaraciones»: las expresiones de necesidad de conexión emocional que te muestra tu pareja, o que le muestras tú. No es nada del otro mundo: presta atención; está presente; muestrale que puede confiar en ti escuchando lo que dice, respondiendo a sus preguntas, riéndole los chistes… también el que has oído antes. Muéstra que te fías pidiéndole consejo, jugando con ella, elogiándola

Amontona los “sí”, empezando por ser tú alguien en quien confiar y busca luego confiar en el otro. Y si alguna vez sabes que no cumplirás, empieza por ser fiel a ti mismo y di que no podrás hacerlo, en lugar de sentirte obligado a mantener más compromisos de los que podrás. Si quieres ganarte la confianza de tu pareja, has de ganarte antes la tuya: creer firmemente que podrás cumplir tus compromisos y estar a la altura de lo que prometes, sea lo que sea. Y eso significa cumplir las promesas que te haces a ti mismo, satisfacer tus necesidades para poder estar disponible para tu pareja cuando te comprometas a estarlo.

Sé fiel: empieza por ti.

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