Dónde están tus límites

¿Dónde están tus límites?

“He descubierto que lo único que quiero es que me dejen en paz.”
¿Te lo has planteado alguna vez? Quiero decir, ¿alguna vez has creído que la única solución a tus problemas era alejarse de todo el mundo? ¿No interactuar con nadie? En algunas ocasiones, a mí me ha pasado.

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Llegamos a esta conclusión por distintos caminos. En el caso de este cliente, sentía que su tiempo estaba a merced de otras personas: sus padres, su pareja, sus amistades… Lo que era importante para él había dejado de serlo con el tiempo (de hecho, ni lo recordaba), porque hiciera lo que hiciera tenía que terminar interrumpiéndolo para atender las necesidades de los demás, por banales que fueran, o para informar de dónde estaba o de lo que hacía.

Y, por supuesto, no se había planteado hacer valer sus intereses, decir lo que necesitaba, lo quería para él. Para él, hacerlo suponía plantear un conflicto, y un conflicto era algo malo, algo a evitar.

Había conseguido estar bien con las otras personas estando mal consigo mismo, dejándose de lado, relegándose a un segundo término. Su forma de estar bien le llevaba a no querer estar con nadie más.

Decir lo que queremos nos ayuda a tomar más consciencia de quiénes somos, y ayuda al resto del mundo a tener más claro dónde están nuestros límites.

Al mismo tiempo, poner límites y dedicarnos tiempo para recuperar energía, nos ayuda a compartirnos mejor con las personas que apreciamos cuando es el momento.

¿Qué te impide declarar tus límites?

Where are your limits?

"I've realized that all I want is for them to leave me alone."
Have you ever considered that? I mean, have you ever thought that the only solution to your problems was to get away from everyone? To not interact with anyone? On some occasions, it has happened to me.

We come to this conclusion by different ways. In the case of this client, he felt that his time was at the mercy of other people: his parents, his partner, his friends... What was important for him had ceased to be so with time (in fact, he did not remember what it was), because whatever he did, he had to end up interrupting it to attend to the needs of others, however banal they were, or to report where he was or what he was doing.

And, of course, he had not considered asserting his interests, saying what he needed, what he wanted for himself. To him, doing so meant posing a conflict, and a conflict was a bad thing, something to avoid.

He had managed to get along with the other people by feeling bad about himself, leaving himself aside, relegating himself to a second term. His way of getting along well with others led him to not wanting to be with anyone else.

Saying what we want helps us to become more aware of who we are, and makes the rest of the world clear where our limits are.

At the same time, setting limits and taking time for renewal you also make sure that you have the energy to care for your loved ones.

What prevents you from declaring your limits?

📷: Simone Dalmeri

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