Cuando la pareja tiene un pasado

¿A quién no le gusta sentirse especial? Quien más quien menos, ha tenido esa sensación en algún momento de su vida, bien sea a lo largo de su niñez o de mayorcitos, como por ejemplo al empezar una nueva relación sentimental. Es una sensación estimulante, aun cuando no exenta de peligros. Y no deja de ser lo que intentamos calibrar cuando nos interesamos por el pasado de nuestra actual pareja: cuán especiales somos para el otro.

Empezar de cero

A muchos les gustaría pensar que al empezar una nueva relación con alguien, su pasado deja de existir, especialmente el pasado que tiene relación con otras parejas, con el fin de reforzar esa necesidad de «empezar de cero». Poco presente al empezar la relación, normalmente por el cóctel hormonal que supone todo inicio, a medida que pasa el tiempo el pasado empieza a llamar a la puerta, a veces de forma ruidosa.

Lo bonito de saber la verdad

Cualquier cosa que nos diga puede dar lugar a interpretaciones y extrapolaciones que nos pueden regalar semanas de noches en blanco: si me dice que engañó a alguna pareja anterior, pienso que me engañará… al fin y al cabo, la gente no cambia (fácilmente, por lo menos); si me dice que le costó superar aquello de su ex, imagino que todavía le quiere; si se ha ido a la cama con un montón de gente (no necesariamente a la vez), me pregunto si tendrá suficiente conmigo o si es de fiar… Parece claro que si tenemos problemas en gestionar el pasado de la otra persona, no deja de ser porque lo relacionamos con nosotros y nos preguntamos cómo nos puede afectar.

«El pasado jamás está muerto. Ni tan siquiera es pasado»

― WILLIAM FAULKNER

Y, entonces, ¿qué podemos hacer?

Sobre eso, como siempre, hay opiniones para todos los gustos, desde la mentira piadosa hasta la sinceridad más brutal. Fácilmente encontrarás la lista que te aconseja sobre todo lo que no has de explicar nunca a tu pareja actual, como por ejemplo que «todo el mundo lo quería» o que «le va de fábula» o que «aquí ya me había traído». Hay otras que proponen hablar con franqueza de lo que te quita el sueño sobre su pasado, tomarte tu tiempo para digerirlo y, eso sí, ser tan honesto con el otro como le has pedido que lo sea contigo: si lo aceptas, pasa página y a por otra cosa, al fin y al cabo el pasado ya ha pasado y ahora está contigo; y si no puedes aceptarlo, di claramente que para ti aquello indica el final del camino, que tampoco es malo tener estándares sobre qué te hace sentir confortable en una relación.

Claro que quizás tú crees una cosa totalmente distinta… ¿nos la cuentas?

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